¿Buscas el bocado perfecto? Estas galletas de mantequilla glaseadas son la combinación ideal entre una base crujiente que se deshace en la boca y una capa dulce de glaseado real que las hace lucir profesionales. Olvida las recetas complicadas; aquí te enseño el truco para que mantengan su forma en el horno y tengan ese sabor casero irresistible. Son perfectas para regalar, compartir en el café o simplemente consentirte con un antojo premium hecho en casa.
- Volcán
Cernir la harina y formar un volcán sobre una superficie plana/lisa, dejando un hueco en el centro del volcán.
Colocar el huevo en el centro que se formó y picar la yema para revolverlo con la harina y mezclarlo poco a poco.
Integrar el polvo para hornear cernido y la ralladura.
- Consistencia
Ablandar la mantequilla con las manos y mezclar bien con la mezcla de harina.
Agregar poco a poco azúcar y mezclar. Integrar toda la masa hasta que no sientas grumos de azúcar.
- Enfriar
Dejar enfriar la masa en el congelador entre 20 a 30 minutos.
- Extender
Una vez que esté fría, en la misma superficie lisa, agregar un poco de harina para extender la masa encima y formar una placa de 1cm de grosor con ayuda de un rodillo.
- Cortar
Cortar la masa con moldes para formar las galletas.
- Precalentar
Precalentar el horno a 160° C por 10 min.
En una charola apta para el horno, coloca papel encerado y encima las galletas separadas. Mételas al horno por 20 ó 30 minutos. Repite este paso hasta que finalices la masa.
- Servir
Deja enfriar y sirve. Puedes acompañar tus galletas de mantequilla glaseadas con un vaso de leche.









